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Las primarias de la oposición venezolana pedalean cuesta arriba para llegar al domingo

María Corina Machado, la semana pasada en una rueda de prensa en Caracas.LEONARDO FERNANDEZ VILORIA (REUTERS)

La organización de la consulta parece asegurada, según sus promotores, aunque algunos partidos proponen su suspensión y se ha desplegado una dura campaña para minar su credibilidad

ALONSO MOLEIRO / elpais.com

Faltan seis días para la elección primaria de la oposición venezolana, pactada para elegir un liderazgo unificado que le compita a Nicolás Maduro las presidenciales de 2024. María Corina Machado domina cómodamente todos los sondeos de opinión, pero la consulta está siendo sometida a un fuerte asedio y fuego cruzado desde varios frentes: una embestida –todavía tibia- del chavismo, y una sostenida campaña en su contra de algunos sectores del campo democrático, que han perdido el interés en ella. Nada resultará fácil en la convocatoria de este domingo, donde la oposición tendrá que llevar el proceso de forma manual y autogestionada.

En su programa de televisión, Con el Mazo Dando, Diosdado Cabello, influyente miembro del régimen chavista, intriga cada semana en torno a las dificultades de la organización del evento. Cabello, que llegó a solicitar una investigación –que no se llevó a efecto- en contra de José María Casal, el director de la comisión de primarias, ha pronosticado que los comicios no se realizarán. También en los sectores moderados del campo democrático, en medio de la avasalladora popularidad de Machado, aumentan las voces que cuestionan las primarias y ponen en duda ahora sus efectos terapéuticos para la oposición.

Después de la renuncia de Henrique Capriles a su candidatura hace una semana, el partido Fuerza Vecinal, que ha acompañado el proceso, acaba de proponer que se suspendan. Entre las dudas de las fuerzas democráticas está el compromiso con el resultado de las primarias de Un Nuevo Tiempo, partido que tampoco tiene candidato y cuyo su líder fundador y gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, tolerado por Maduro, ha declarado que tiene aspiraciones como candidato presidencial, al margen del proceso. Carlos Prosperi, el candidato de Acción Democrática, presentó en las redes sociales un sorprendente video en la cual manifiesta no tener información sobre su centro de votación y plantea dudas sobre las dificultades no resueltas. Además, han renunciado, en goteo, algunos miembros las comisiones electorales en el interior del país.

Ciertos sectores sociales coptados por el chavismo –periodistas, mesas de análisis, activistas civiles- insisten en que “no se dan las condiciones” para celebrar las primarias. María Carolina Uzcátegui, que renunció a la Comisión de Primarias, tradicionalmente muy prudente ante los medios, ha desplegado una insistente campaña para exigir “realismo” y “decir la verdad” sobre los problemas de las primarias, pidiendo suspender los comicios para no engañar a la gente. Luis Alejandro Ratti, un candidato desconocido en la política venezolana, ha presentado varios recursos al Supremo solicitando medidas contra María Corina Machado y la celebración de la elección.

Algunos políticos opositores comentan en privado que el riesgo a conjurar es que se presenten contingencias graves, o inesperadas, el propio 22 de octubre. Muchos centros de votación, puestos voluntariamente por activistas y pequeños propietarios, tuvieron que ser descartados luego de amenazas tributarias, o represalias del oficialismo. A pesar de eso, con todas las limitaciones y dificultades, que incluyen la censura de los medios de comunicación, la organización de la elección primaria luce totalmente encaminada y sus organizadores mantienen el optimismo.

Las últimas mediciones de las encuestas reportan una intención de voto aceptable, rondando sobre el 40%, con una población al corriente del evento, muy atenta a sus efectos, aunque no del todo decidida a participar. Algunos comandos políticos del proceso estiman que se darían por servidos si la participación es de un millón y medio de personas.

Roberto Abdul, miembro de la Comisión Electoral de Primarias, informó de que se instalarán en todo el país 3.000 centros de votación, con 5.000 mesas para votar, en 331 de los 335 municipios del país, y en 1.100 parroquias, con 15.000 miembros de mesa trabajando en la operación, formados en 752 talleres ciudadanos dictados por 1.829 voluntarios. Se ha está garantizando, como se prometió, el voto de los venezolanos en el exterior y las boletas de votación están impresas. La logística va creciendo, mientras organizaciones de la sociedad civil venezolana participarán como observadores

A pesar de las renuncias y modificaciones del cuadro de participantes –Freddy Superlano, de Voluntad Popular, declinará su opción en favor de Machado- los 12 candidatos participantes y sus comandos han reiterado su compromiso con la organización de la actividad. Todo indica que, en el marco de la intensa negociación que mantienen en Doha los mandos chavistas con representantes de Estados Unidos –en el cual se pueden concretar el alivio de sanciones económicas y nuevas licencias de explotación petrolera que Venezuela necesita-, el Gobierno de Nicolás Maduro ha dejado avanzar a las primarias, y que el alto mando chavista se ha inhibido, de momento, de usar sus tentáculos en los poderes públicos –el Tribunal Supremo o el Consejo Nacional Electoral- para decapitarla. En cualquier caso, entre ellos persiste la expectativa de que el evento fracase, logística o políticamente.

Muy débil en este momento en apreciación popular, el Gobierno de Maduro, no obstante, cuenta sus cartuchos, adelantándose a la posibilidad de protestas, y lanza amenazas ocasionales a sus adversarios. Ha fortalecido las ahora llamadas Unidades Populares para la Paz, afincado en el principio de la Unión Cívico Militar, un comando unificado integrado por militares, policías, colectivos civiles, y efectivos de la Milicia, que se desplegará en la calle con órdenes de hacer “inteligencia social” sofocar o prevenir las protestas y amedrentar civiles invocando el principio de la paz ciudadana. El riesgo de la seguridad, ante el eventual asedio de alguno de estos grupos, es uno de los temas que más preocupa al voluntariado civil de las primarias.

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