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Una historia confesional gana Lo mejor de nos

El jurado del Primer Premio Lo mejor de nos, convocado por La vida de nos y Banesco, otorgó el premio único al texto El hijo de la loca, del periodista Andrés Cañizalez, así como menciones especiales a textos de Tatiana Lugo, Carmen García Vilar y Jefferson Díaz. La historia ganadora será publicada el 1ro de septiembre, y las finalistas durante los meses de octubre y noviembre. En este enlace compartimos una breve conversación con el ganador de esta primera edición.

Fotos: Ericka Carrasco y Carla Rodríguez

 

Con una conmovedora historia personal, en la que cuenta la experiencia de haberse sobrepuesto a crecer con una madre esquizofrénica, el reconocido periodista Andrés Cañizalez se hizo merecedor del Primer Premio Lo mejor de nos, convocado por La vida de nos en alianza con Banesco.

“El hijo de la loca”, que publicaremos el próximo sábado 1ro de septiembre, fue presentada por Cañizalez bajo el seudónimo de Salvador Bracho. El jurado calificador —integrado por Milagros Socorro, Sergio Dahbar y Armando Coll—, reconoció asimismo como finalistas a “El sueño de la niña Yolanda”, de Tatiana Lugo; “Demasiada importancia”, de Carmen García Vilar; y “La llamada”, del periodista Jefferson Díaz. La mención de Responsabilidad Social Empresarial fue declarada desierta.

En palabras del jurado, “El hijo de la loca” se hizo merecedor del premio “por construir un texto confesional mediante el cual el autor reconstruye el pasado, a fin de abordar el dolor como una forma de, comprendiendo al otro, comprenderse a sí mismo. Este texto desarrolla, además, una eficaz verbalización de una individualidad que admite lo colectivo como una zona de heridas, pero también como el territorio para sanar el pasado a través del ejercicio de meditación y la escritura”.

“Rara vez un concurso de escritura —continúa el texto del veredicto— recaba una respuesta tan compacta. Por lo general, las piezas enviadas a concursos son muy diferentes en calidad, tono y temática. No ha sido el caso de la primera llamada del concurso ‘Lo mejor de nos’, que fue respondida por 30 historias de sorprendente valor literario y personal. El jurado no apela a la retórica al afirmar que no fue fácil escoger un ganador. Había por lo menos media docena que hubieran podido serlo. Nos decantamos por ‘El hijo de la loca’ por la solidez de su hilo narrativo y su valiente perspectiva confesional. Los textos finalistas ostentan similar calidad y compromiso con la peripecia humana que exponen”.

El jurado recomienda que sean publicados no solo el texto ganador y los finalistas. “Hay otros que también cumplen con las condiciones de publicación para provecho de los lectores. Los textos que recibimos nos conducen a pensar que ha habido un desplazamiento de la sensibilidad venezolana, que en la actualidad percibe y valora la aventura individual no en su sentido intimista sino en su impacto sobre el otro, que aquí aparece leído con empatía y ternura. Las 30 voces que aceptaron la invitación a concursar nos permiten augurar un cambio en el clima colectivo que se está gestando en una nueva individualidad, esa que llega al otro a través del respeto a sí mismo, a las propias visiones y sensibilidades”.

 

El asunto es cómo te plantas ante la vida que te tocó

Andrés Cañizalez tiene una licenciatura en comunicación social, dos maestrías en ciencia política e historia de Venezuela, y un doctorado en ciencia política de la Universidad Simón Bolívar. Durante más de una década fue corresponsal de distintas agencias de noticias internacionales. Debido a la crisis política que se vivió en Venezuela en 2002 y 2003, sintió la necesidad de documentar lo que venía ocurriendo en el país, y se dedicó a la investigación y aescribir artículos de análisisy opinión sobre libertad de expresión, libertad de prensa y derecho a la información en Venezuela. Su trabajo académico lo ha desarrollado desde la Universidad Católica Andrés Bello y paralelamente ha sido activista de los derechos humanos. Vive en Barquisimeto y se considera un ciudadano “glocal”. Ha vivido en La Habana, Río de Janeiro, Quito y Washington.

—¿Qué te motivó a escribir “El hijo de la loca”?

—Esta historia, que es la historia de mi vida con mi madre, naturalmente ha estado muchos años conmigo. Durante mucho tiempo yo sentí vergüenza de hablar de mi madre, de su enfermedad y de cómo eso impactó en mi infancia. Siempre tuve deseo de escribirla, pero se me atravesaban las palabras y el ejercicio de escribir era más sesiones de llanto que otra cosa. Con la muerte de mi madre, en 2015, de algún modo me sentí liberado y volví a pasearme por la idea de escribir, pero nuevamente eran ejercicios marcados por el llanto. Encontrarme con esta convocatoria de La vida de nos me dio el empujón que necesitaba para contar esta historia que no había logrado sacar de mí.

—¿Qué llamó tu atención de la convocatoria de “Lo mejor de nos”? ¿Qué te hizo pensar que este concurso era una buena oportunidad para ti?

—Se trataba de escribir historias de venezolanos resilientes, que se han enfrentado a la adversidad, como era mi caso.En medio de tantas dificultades que vivimos en Venezuela, convocar a un premio de historias reales que pudiesen dejarles a los lectores una idea de cómo se puede resistir y enfrentar la diversidad fue clave. El concurso terminó siendo el espacio en el que para mí tenía sentido contar esto. Cada uno de nosotros enfrenta las adversidades que le tocan y el asunto es cómo te plantas ante la vida que te tocó. Es así como me veo, más que como una víctima. Por eso sentí el llamado a contar mi historia sin dramatismo y tratando de encontrar esas cosas que ha arrojado mi experiencia que pudieran servir a otros.

Por otra parte, La vida de nos me parece un proyecto muy poderoso desde el punto de vista periodístico y me enorgullecía ser parte de él. Esa combinación de cosas terminaron siendo el punto de inflexión para que se abriera paso la escritura, y debo decir que, para mi sorpresa, me salió bastante rápido y no fue para nada una experiencia traumática escribir sobre esto, a pesar de tratarse de hechos que me marcaron crudamente en mi vida.

—¿Es esta tu primera experiencia como narrador? ¿Fue este un ejercicio nuevo para ti y qué aprendizaje te dejó?

—Yo he trabajado con la escritura toda mi vida. Trato de decir cosas medianamente sensatas en público y la escritura es una herramienta para eso. Escribo artículos de opinión y de análisis desde hace unos 16 años, desde que Sergio Dahbar me abrió las puertas de El Nacional para que fuera columnista. Había trabajado muchos años en agencias de noticias, pero esa es una escritura que entonces era muy aséptica, concisa y anónima. Hice algunas incursiones en crónicas, pero muy incipientes. Sobre todo me dediqué a escritos académicos sobre el poder, los medios de comunicación y el periodismo; todos temas ajenos. Esta es la primera vez en la que escribo una historia en primera persona, algo que como dije tenía muchos deseos de hacer desde hace mucho tiempo. Soy lector de literatura de no ficción y es muy probable que continúe escribiendo historias.

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