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Netflix se impone en el mundo de la industria cinematográfica

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Alexandra Seidel / contrapunto.com

Pandemia y tecnología han dibujado un escenario ideal para que la plataforma de entretenimiento corone un éxito de penetración en el público. Contrapunto.com llamó a Bernardo Rotundo, cinéfilo y un gran conocedor de cómo se maneja

Con el pasar del tiempo, la industria del cine ha dado pasos agigantados en la tecnología usada para los filmes. En este camino hay una página web y aplicación que salió al ruedo en 1997, pero su popularidad creció en 2011, al ser lanzada para otras zonas del mundo como página de internet, su nombre es el más oído actualmente: Netflix.

Netflix, hoy por hoy, es la empresa de la industria del cine más nombrada de manera global con un total de 7,6 millones de suscriptores en todo el mundo (cantidad revelada por la empresa en 2019), generando una gran conmoción sobre las otras empresas cinematográficas como Universal Studios, Disney y sus divisiones con 20th Century Studios, por decir algunos.

Muchos directores de estas empresas consideran a Netflix, una compañía “anti cinematográfica”.



Un claro ejemplo es Pedro Almodóvar, quien en 2017 fue presidente del jurado de los premios Cannes y después de la premiación con la película de Netflix, llamada “Ozark”, comentó: “Me parece una enorme paradoja premiar un filme que no pueda verse en una sala de cine”.

No es el único director que piensa que Netflix se está apoderando casi al 100% del cine, dejando atrás las legendarias salas de cine.

Hoy hablaremos con Bernardo Rotundo, un hombre vinculado a la industria del cine, con quien exploraremos,, entre otros aspectos de este maravilloso y cambiante mundo.


Bernardo Rotundo

-Antes que nada… ¿cómo fue su acercamiento a la industria del cine y que lo llevó a ello?

-La verdad es que yo he estado vinculado al cine desde muy temprana edad, porque siempre me ha gustado. Recuerdo que durante el terremoto de 1967, yo apenas tenía cinco años y recuerdo perfectamente que venía de ver una película del cine de La California, donde después estaba el “Bowling pin 5” y ahora está una tienda de venta de telas. Me acuerdo que vi una película que se llamaba “La gloria se escribe con sangre (1959)”. Una de esas películas Bélicas que hablaba de la situación de ese momento. Luego todos los domingos iba al cine Lido, con mi familia a ver grandes obras de la industria del cine de Walt Disney, recuerdo que era otra Caracas, mis padres me dejaban con mis dos hermanas mayores (éramos tres), nos dejaban ahí a eso de las diez de la mañana y nos buscaban a la una siempre, ahorita en ese cine Lido está el centro comercial Lido y al frente justamente están las oficinas del “Circuito Gran Cine”, es una paradoja, pero todos los domingos eso era toda una rutina. Ya después, un poco más grande me acuerdo que todos los lunes asistía a todas las proyecciones de los autocines y ahí estaba siempre con mi padre, que el igual que yo disfruta ir al cine viendo películas de todos los años.

Recuerda la anécdota cuando quiso ver “Canción mansa para un pueblo bravo (1976)” y la solución que consiguió su mamá, a quien insistentemente le pidió llevarlo, fue ir al autocine ubicado en el El Cafetal.


“La película estaba clasificada como clase B o C, ella pasó una situación bastante inquietante porque estaba la famosa escena de la playa de un triángulo amoroso fuerte, y por supuesto yo tendría 14 años, no tenía edad para verla”, recordó.

Rotundo cuenta que, desde los tiempos en que estudiaba secundaria estuvo dedicado a la exhibición y búsqueda de cine en el “Liceo Gustavo Herrera”.

“Fue el primer cine club que se fundó en el año 1975 y la primera película que proyectamos se llama “Serpico (1973)”. Fue muy polémica ya que hablaba de la corrupción y se conectaba con un caso real en el mismo liceo, ya que había un profesor que vendía las pruebas de matemática y fue denunciado por uno de los miembros del cine club, causando una gran discusión y posteriormente en la universidad estuve también en un cine club. Fue así desde que me gradué de la universidad y estudié cine en los talleres de cine del CONAC, me dediqué a coordinar y luego dirigir la sala Margot Benacerraf, en el Ateneo de Caracas”.


-¿Qué le han parecido los cambios continuos en la tecnología que respalda la cinematografía?

-En cuanto a los avances tecnológicos, se estuvo con el formato 35mm que duró muchos años operando desde los inicios del cine hasta hace unos doce años. Era cuando proyectabas las películas en celuloide en formato de 35mm, que eran cinco rollos de películas y cada una podía pesar unos veinticinco kilos. Antes hacías un ciclo de diez películas y estabas hablando de 250 kilos, para poder presentar una muestra de cine por cualquier orden, ya sea por actriz o por director o por nacionalidades, entonces tenías que colocar las películas juntas en una detrás de otra, traer todos esos materiales llevaba toda una logística difícil de hacer y una serie de premisas. En la última década el desarrollo de la tecnología digital, de los sistemas de videoproyección han hecho que las películas estén comprimidas en un disco duro para que se vean en 4k y subiendo a más “K”, llegando incluso a ocho, dando una resolución buena a las películas y mayor calidad de nitidez en la pantalla grande. La ventaja del digital es que a pesar de que no es la misma temperatura y textura que el 35mm -por ejemplo tu pones una cámara con una entrada de luz de una ventana y no se logra el mismo efecto que con el 35mm-, pero eso permitió el acceso fácil a las obras y no solo eso, sino que también actualmente, las copias no se deterioran tan fácil como antes o se proyecta o no, la copia se mantiene igual, esa es una de las ventajas del formato digital.

En su explicación, Rotundo hace un aparte para las plataformas bajo de demanda (video on demand) y llama la atención sobre los efectos de la COVID-19, en la industria y afirma que “se acelera ese proceso, la gente en su casa con una pantalla relativamente grande puede disfrutar de la obra cinematográfica en cualquier momento y a cualquier hora”.

-¿Cree que la aplicación Netflix ha tomado un control sobre la industria haciendo que se hayan hecho a un lado las salas de cine quitando la pandemia?

-Bueno, Netflix viene avanzando progresivamente desde hace ya varios años, porque están haciendo sus propias producciones además de adquirir y comprar películas y volvemos a lo que hemos dicho, el futuro del cine está orientado a las nuevas plataformas donde la gente se puede meter en cualquier momento, horario o en la comodidad de su casa y elegir qué películas desea ver, entonces eso da grandes facilidades y desde hace ya bastantes años esto empieza a ser un uso y costumbre de las personas. Ya las películas se disfrutan desde casa, obviamente, está el fenómeno psicológico y social donde la gente necesita salir para dejar de estar sumergido en el espacio privado de su casa. Pero a pesar de ello, las plataformas vienen avanzando y ellos están ocupando cada día mayores espacios y hasta se han establecido a ganar premios de reconocimiento internacional que siempre estaban asignados por los estrenos en las salas de cine.

Indica que las salas de cine todavía conservan un espacio importante dentro del espectro de la exhibición cinematográfica y sostiene que “tienen un mercado de 45.000 millones de dólares y ese mercado sigue siendo muy grande, tienen una infraestructura instalada. Hubo una oposición a que películas que no se estrenaran en las salas pudiesen estar en nominaciones a la academia del Oscar, Cannes o los festivales más prestigiosos. Pero ocurrió que, Cannes empezó a presentar películas no estrenadas en salas de cine donde algunas fueron rechazadas y otras fueron objeto de bastantes críticas. Está el fenómeno del director de la película “Parasite (2019)” que no pudo entrar en los premios Cannes, porque no fue estrenada en el cine.

“Una de las situaciones más complejas fue la película “Roma (2018)”,, que tampoco estuvo en una sala de cine, es una producción de Netflix y tuvieron que improvisar algunos estrenos con los circuitos independientes alternativos en otras ciudades para que la película pudiese ser nominada a los premios Oscar, gracias a ese esfuerzo la película pudo ganar premios, pero tenía que estar presentándose en las salas de cine, por lo menos una semana antes, los dueños de las salas de cine se negaban porque decían que tenía que tener 90 días para que primero se estrenara en los cines y después en las plataformas”, comentó Rotundo.


Explicó que las plataformas estaban planteando que se estrenara en simultáneo o si acaso por una semana de diferencia.

“Todas esas polémicas han generado dificultades, pero por ejemplo, ya en la última entrega de los Oscar ganó “Parasite (2019)”, por siete películas que estaban nominadas al Oscar de Netflix, ya se están admitiendo y lo que va a ocurrir ahora es un híbrido entre estrenos en las plataformas y las salas de cine. Aunque las plataformas con el avance de la tecnología y la COVID-19 han ganado muchos suscriptores y han tenido grandes ganancias”, indicó.

-¿Considera que el cine ya es una actividad que se ve “a la antigua”?

-Sí, el desplazamiento de las nuevas tecnologías y el disfrute desde las plataformas teniendo en cuenta que en casa hay monitores grandes y lo que implica la movilización, la logística y los costos se está hablando de que se prefiere pagar, por ejemplo, por una película que va a ser estrenada en las plataformas en 23 dólares, se puede reunir una familia o un grupo de hasta diez personas y va a salir mucho más económico, casi que dependiendo del número de personas que vean la película va a salir más económico. Yo creo que los jóvenes están disfrutando mucho el cine, porque están acostumbrados a verlo desde una tablet, una computadora o con sus amigos desde una de las pantallas de 60, 70 o 80 pulgadas. Además está la tendencia de que salgan televisores de mayores pulgadas, pero yo creo que sin duda que las plataformas se van a imponer, la gente puede bajar y ver las películas en el momento que desee en sus espacios más cómodos. Los cines van a quedar como un espacio de encuentro social, para ver en pantalla gigante donde no vas a tener una perturbación del hecho cinematográfico que se exhibe, porque se apagan las luces y estás concentrado viendo la película, sin llamadas telefónicas por ejemplo, a no ser que lo tomes de manera despreocupada sin hacerle caso a ninguna de esas normas que hay en el cine.


Bernardo Rotundo

Sostiene que en estos diez años “va a seguir existiendo un híbrido entre las salas de cine que todavía concentran un número importante y las plataformas, llegará un punto donde el cine de culto y el gran cine masivo, digamos como algo más comercial, y quede reducido a esas dos formas. Sin duda el espectáculo cinematográfico se ve disminuido.

-¿Piensa que el cine va a tomar un camino distinto después de la pandemia?

-Todavía es muy pronto determinar cómo va a ser el comportamiento después de la pandemia. Si hablamos de las audiencias, ha existido un acelerador del disfrute de la obra cinematográfica por el video on demand, va a costar un poco que vuelva el hábito de que las personas vayan a las salas de cine, van a tener un poco de miedo al principio por no tener seguridad por lo que está ocurriendo con el virus y eso puede ser una limitante enorme para que las salas puedan volver a tener el entrenamiento masivo. Esto ha permitido que las plataformas se desarrollen aún más y ha acelerado que la gente se acostumbre a disfrutar más las películas desde su casa, yo creo que esos son los cambios notorios.

-¿Cómo piensa que puede afectar a Venezuela el cambio?

-En Venezuela, las salas de cine lo han reflejado casi a un 60% de la pérdida de espectadores a las salas de cine. En el año 2015, teníamos treinta millones de espectadores al año y al cierre del año 2019, se llegó a un total de once millones de espectadores, es decir, que ha habido una caída muy grande, eso se debe a la crisis, muchos no tienen recursos para ir a un cine por otras prioridades más importantes, hemos perdido muchísimo público. Después de la pandemia, si ya estábamos debilitados por la crisis, ahora va a ser más difícil. Aún hay incertidumbre en cuándo se volverán a abrir las salas de cine y cuando abran van a tener 30% de ocupación para mantener el distanciamiento social y por supuesto los ingresos van a ser muy bajos, lamentablemente como la humanidad se ha visto afectada por la COVID-19 pero nosotros más por la crisis, sin duda que eso va a afectar enormemente el cine y además que con el cierre de Direct-TV, donde se perdieron diez millones de suscriptores, la situación se ha vuelto muy penosa, ya que nosotros teníamos un mercado cinematográfico estable, el impacto será negativo en relación al cine.


-¿Le parece que Netflix es más amplia en entretenimiento que un cine normal?

-Yo disfruto Netflix, me parece que es una plataforma bien diseñada pero el producto que se presenta es un producto muy masivo y comercial, por supuesto hay obras de mucho interés cultural y cinematográfico de mayor relevancia. ¡Ojo! no estoy cuestionando el cine masivo, lo respeto mucho, genera los mayores ingresos económicos y es necesario para el entrenamiento colectivo, pero para mi gusto individual me gusta apreciar otro tipo de obras cinematográficas de mayor calidad o de películas más artísticas o experimentales por denominarlo de una manera, es muy difícil de clasificar, el catálogo es muy reducido. He visto cosas muy buenas pero rápidamente se agotan, sobretodo en la parte de ficción. En general es un catalogo que se puede agotar rápidamente y hay muchas películas que son mayormente comerciales. Las series hay unas muy buenas, he visto unas tres series que me parecieron sorprendentes. Las otras son series bien elaboradas y formuladas, pero con un sentido mucho más comercial. Creo que las series son la sustitución de las telenovelas,, pero claro se hacían en estudios y era poco frecuente que se hicieran en exteriores porque era más costoso y ahora eso cambió para tener un criterio más cinematográfico. Además con un guión preconcebido a los capítulos antes e incluso ser grabadas previamente. Eso no pasaba con las telenovelas tradicionales que sacaban hasta diez capítulos para ver si la audiencia era aceptada y así podían seguir funcionando donde hasta se podía seguir extendiendo. Lo denominaban “culebrón”, ya que había sido muy exitosa y ahora con Netflix hay algo parecido, pero con una realización más audiovisual.

-¿Qué opina sobre la competencia silenciosa entre Hollywood como industria y Netflix.

-Ya no es tan silenciosa, ha llegado a niveles públicos y polémicos que hemos hablado hoy. Los exhibidores se han opuesto mucho para que las películas que no se han estrenado en cines deban estar en premios, pero han sido debates intensos, especialmente en los Cannes. Netflix aspira y desea que sus producciones cinematográficas entren a los premios y así va a ocurrir con otras plataformas como la de Amazon y +Disney van a querer obtener premios de reconocidos festivales y premios de cine, con la COVID-19 vino para darle una terapia de shock a las plataformas porque ahora los festivales de cine van a tener que admitir que las películas que sean estrenadas una semana antes en plataformas o algo por el estilo, sean también admitidas en las ceremonias de los premios, festivales o encuentros cinematográficos del mundo.

La polémica le está restando espacio a la industria de Hollywood, se han sentido amenazados pero han tenido que ir abriendo los mercados de las producciones de cine, Netflix cada año tiene una presencia mayor en los premios de cine, y va a coexistir así por muchos años, cada día esas plataformas tienen mayor fuerza y recursos siendo conocidas. Puede que venga una lucha entre Hollywood y las plataformas haciendo que Hollywood deba entrar en ellas.

-¿Piensa que el cambio de la tecnología cinematográfica que hay es bueno o malo?

-Hay un efecto sobre ir a las salas de cine, es insuperable, ya con el cambio del 35mm al digital causa un efecto muy grande, los colores han perdido la calidad, las salas de cine siguen siendo un encuentro magnífico pero ya la modernidad y la nueva generación quiere disfrutar de las películas en las plataformas porque se pueden ver en cualquier espacio, inclusive puedes verlas en el celular, cosa que a mi me cuesta apreciar. Ver una buena película en un espacio tan pequeño es difícil. El futuro apunta a que se vean las películas desde una pantalla grande desde casa.

-Y para finalizar… ¿Disfruta más ir al cine o ver Netflix?

-Prefiero ir al cine que ver las películas en Netflix primero porque es la costumbre, llevo más de treinta años en salas de cine, fundador y director de la sala Margot Benacerraf en el Ateneo de Caracas, la estuve dirigiendo por diecisiete años y además de eso, ahora he estado con el Circuito Gran Cine, las plataformas me parecen que son de parte de la modernidad, hay que asumirlas y entenderlas para desarrollar con la promoción del cine en su ámbito más amplio pero sin duda el disfrute del cine en mi opinión personal es en una sala oscura, con pantalla grande, donde esté el sonido 5.1 y puedas apreciar las películas y concentrarte en verla, entonces, prefiero el cine que las plataformas, gracias.

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