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“Esto se está demorando demasiado”, dice científico antes de suicidio asistido

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David Goodall de 104 años reacciona durante una rueda de prensa antes de suicidarse en Basilea. 9 de mayo 2018. REUTERS/Stefan Wermuth

Redacción de Reuters
Por Marina Depetris

BASILEA, 10 mayo (Reuters) – El científico australiano de 104 años que concretó el jueves su suicidio asistido en Suiza con una inyección letal deseaba promover leyes de eutanasia más indulgentes para los ancianos.

David Goodall, que nació en Reino Unido y quien no sufría ninguna enfermedad terminal, activó personalmente su dosis letal de barbitúricos y murió a las 1030 GMT en una clínica cerca de Basilea, dijo el grupo de suicidio asistido Exit International.

Miembro de la Orden de Australia como experto en botánica, Goodall dijo que había intentado infructuosamente terminar con su vida en Australia después de que sus capacidades, entre ellas la audición, se deterioraron.

Viajó a Suiza porque allí las leyes permiten el suicidio asistido desde la década de 1940, una excentricidad legal que ha convertido al país en lo que muchos llaman el epicentro del “turismo de la muerte”.

“Mi vida ha sido bastante pobre en el último año aproximadamente, y estoy muy feliz de terminarla”, dijo Goodall a periodistas el jueves poco antes de su muerte. “Toda la publicidad que ha estado recibiendo sólo puede, creo yo, ayudar a la causa de la eutanasia para ancianos, que yo quería”.

El suicidio asistido por un médico, o eutanasia, es ilegal en la mayoría de los países, incluso en Australia, pero el estado de Victoria aprobó recientemente un proyecto que permitirá la práctica desde junio del 2019 a los pacientes terminales.

Varios miembros de la familia de Goodall estuvieron con él hasta su muerte, que fue precedida por un papeleo formal que lo fastidió visiblemente. “¿Qué estamos esperando?”, cuestionó el científico, cuya última comida fue pescado con papas y que escuchó la Novena Sinfonía de Beethoven tras expresar ese deseo al responder una pregunta en una rueda de prensa el miércoles. [nL1N1SG1G9] “La infusión comenzó a gotear cuando activó el proceso, algo que tuvo que hacer él mismo, después de responder preguntas que decían que sabía quién era, dónde estaba y qué estaba a punto de hacer; y respondió estas preguntas con gran claridad”, dijo a Reuters Philip Nitschke, director de Exit International, después de la muerte de Goodall.

“De hecho, sus últimas palabras fueron ‘¡Esto se está demorando demasiado!’”, añadió Nitschke.

Reporte adicional de John Miller en Zúrich; Editado en español por Ana Laura Mitidieri

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