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América Latina ante el dilema del cambio político

América Latina Ante El Dilema Del Cambio Político
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Incendio de un centro comercial en Santiago de Chile durante las protestas violentas, 28 de octubre de 2019. AFP

Reformas constitucionales, desaceleración económica, vuelta de los militares y rivalidades de potencias extranjeras por la región: así ha sido este año en el continente.

Concluye 2019. Un año agitado en América Latina. Seis procesos electorales arrojaron cambios en la conducción de países, mientras que la transición que se veía en el horizonte —para Venezuela— no se concretó y sorpresivamente Chile ha terminado siendo la nación envuelta en una profunda transformación, que está en pleno desarrollo de cara a 2020.

A juicio de la experta Carmen Beatriz Fernández, profesora en España en la Universidad de Navarra, los procesos electorales que tuvieron lugar durante este año en la región se pueden “interpretar en clave de cambio versus continuidad”. Se impuso el cambio en todas las elecciones: El Salvador, Panamá, Guatemala, Bolivia, Argentina y Uruguay.

Fernández destaca los casos de El Salvador, por el triunfo de Nayib Bukele, quien se posicionó en la campaña como el candidato anti estatus quo. Así como el triunfo de Alejandro Giammattei, en Guatemala, ya que se impuso a quien era la candidata del establishment. “El deseo de cambio era tan grande que se impuso el contra de ella y eso fue lo que llevó al triunfo de Giammattei”, precisa la analista al ser consultada por DIARIO DE CUBA.

En el caso de Argentina, por su parte, el kirchnerismo, que ya había estado más de una década ininterrumpida en el poder, “supo hacerse con la bandera del cambio, supo posicionarse como la opción de cambio”, afirma Fernández, para quien esto resulta paradójico, ya que el Gobierno de Mauricio Macri sí constituía una opción de cambio, “pero se dejó arrebatar esa bandera”.

En opinión de Fernández, en Uruguay, pese a la escasa diferencia de votos en las urnas, ocurrió un cambio suave, sin sobresaltos, para ponerle fin a los tres lustros consecutivos del Frente Amplio en el poder. Entretanto, “el cambio menos suave y muy importante para toda la región fue lo ocurrido en Bolivia”.

Para la profesora de la Universidad de Navarra quedó abortado el intento de Evo Morales de frenar el deseo de cambio de la sociedad boliviana, que ya venía en gestación desde 2016, cuando en un referendo se votó reformar la Constitución para que el entonces presidente pudiese buscar un nuevo periodo, en contra de lo que señala la Constitución del país sudamericano.

“No deja de ser paradójico que la sociedad venezolana, que aparecía con el deseo más vigoroso de un cambio, no lo ha visto concretado”, sostiene Carmen Beatriz Fernández. Sin embargo, pese a que no se alcanzó la transición democrática, “el tema de Venezuela sí estuvo presente muy claramente en los procesos electorales latinoamericanos de este año”.

Por su parte, consultado por DIARIO DE CUBA, Andrés Serbin asegura desde Buenos Aires que el año 2019 se inició con un hecho significativo: la toma de posesión como presidente de Brasil de Jair Bolsonaro.

Otros elementos resaltantes de este año han sido las protestas en Chile, que han cuestionado el modelo económico y,  desde luego, la salida de Evo Morales del Gobierno en Bolivia, con intervención de los militares en la decisión, asegura Serbin, presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES).

Más allá de las elecciones, con los cambios que se registraron, para Serbin lo importante es preguntarse qué ha pasado en América Latina en este 2019 signado por turbulencias, protestas y salidas de ciudadanos a la calle.

A su juicio hay razones políticas y económicas. Por un lado se pasó la página a lo que algunos denominan la “marea rosa” que fue la ola de gobiernos de izquierda con un discurso populista, asunto que coincidió con el fin del boom de los commodities o materias primas, que aún distinguen a las exportaciones de la región.

“Lo que ha sucedido es que una vez que la situación económica en América Latina se ha ralentizado, y en algunos contextos se ha desacelerado significativamente, ninguno de los gobiernos tiene capacidad de responder a las muchas expectativas que se habían producido antes”, explica el analista.

Para Serbin, muchas de las protestas que se registraron a lo largo y ancho de América Latina en este 2019 desnudaron modelos en los que ha habido un incremento de la desigualdad y de la pobreza, “y una alta insatisfacción por parte de la ciudadanía”.

“Esto viene asociado además con la incapacidad evidente de las elites políticas, sean de izquierda o de derecha, para responder a esas demandas de la ciudadanía. Esto tiene a su vez un correlato en un profundo deterioro de la democracia en general y de las instituciones democráticas en algunos países de la región”, afirma Serbin.

Con más de cuatro décadas analizando el contexto latinoamericano, Serbin asegura que este 2019 estuvimos en la región ante situaciones que reflejan un alto grado de inestabilidad. Ante ello, han reaparecido los militares como un actor político, “un factor que me parece muy riesgoso”.

“Los militares en la escena política, dando respuesta a crisis que son de orden político y social. Eso es muy preocupante. El caso más ilustrativo lo tenemos en Bolivia, pero también lo tenemos en Ecuador, en Chile de alguna manera, en Brasil”, sostiene el presidente de CRIES.

Otro aspecto preocupante para el analista lo constituye la presencia de potencias —en términos geopolíticos— actuando en la región: “América Latina se ha convertido de nuevo en un campo de batalla de las grandes potencias”, un caso específico según Serbin lo constituye la “rivalidad creciente entre EEUU y China, y ambos tienen intereses económicos y geopolíticos ya muy importantes en la región”.

Junto al rol de EEUU y China, se agrega la presencia de Rusia, y en menor medida de Turquía e Irán.

Además de la mirada ofrecida por analistas, que tienen un signo de preocupación, la propia valoración de organismos especializados sobre el año 2019 deja poco lugar para el optimismo. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL), por ejemplo, al hacer un balance preliminar de 2019 sostuvo que “América Latina presenta una desaceleración económica generalizada y sincronizada a nivel de los países y de los distintos sectores”.

Para la CEPAL, las señales de la crisis son caídas del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, inversión, consumo y exportaciones, junto a un sostenido deterioro de la calidad del empleo. El 2020 tampoco es prometedor.

https://diariodecuba.com

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